
Hoy, como cada día, salí de mi casa medio dormido y me encontré con esa vecina que tanto me gusta, ella me miró y simplemente me regaló una sonrisa.
Si, ¡ella me sonrió! En ese momento me llené de energía positiva y me fui a trabajar radiante y lleno de alegría. Simplemente deslumbraba felicidad y la gente que me encontraba por la calle lo sentía y me regalaba sus sonrisas!
En cuando llegué al trabajo me encontré con David que me dijo, ¿tío, como vas así por la calle, con la bragueta abierta?











