Y a continuación, tras unos incómodos segundos en los que deseas meterte un tiro en el ojete, recurres a decir miserablemente:
"Es que contado no tiene tanta gracia”

Y a continuación, tras unos incómodos segundos en los que deseas meterte un tiro en el ojete, recurres a decir miserablemente:

"Es que contado no tiene tanta gracia”