La lógica de los humanos.
Llegamos a extremos muy absurdos. El último gimnasio al que me apunté (y del que fui accionista más que usuario, you know…) estaba dentro de un centro comercial, y para llegar al gimnasio tenías que subir dos plantas… era ver a alguien coger el ascensor para ir al gimnasio y provocarme ataque de fimosis.

La lógica de los humanos.

Llegamos a extremos muy absurdos. El último gimnasio al que me apunté (y del que fui accionista más que usuario, you know…) estaba dentro de un centro comercial, y para llegar al gimnasio tenías que subir dos plantas… era ver a alguien coger el ascensor para ir al gimnasio y provocarme ataque de fimosis.